La medicina como muchas otras áreas científicas ha sufrido cambios dramáticos en los últimos 20 años. La radiología es posiblemente una de las especialidades que ha sufrido los cambios más dramáticos, al convertir prácticamente el 100% de sus procesos en potencialmente digitales. Sin embargo la adopción de los sistemas digitales en regiones como América Latina es aún muy baja, siendo menor al 30% de todos los centros diagnósticos operando.

Este artículo provee una visión amplia de estos componentes del sistema y de cómo juntos han revolucionado la práctica de la radiología.

RADIOLOGIA IMPRESA EN PLACAS

Entre las limitantes para convertir la práctica de la radiología en 100% digital están la errónea percepción de que resulta más costoso que la impresión de placas. Los sistemas de radiología a base de impresiones de placas son en sí ineficientes y mucho más caros, además de por lo regular de mala calidad y por lo tanto poco confiables para un diagnóstico preciso. Debido a la lentitud en la preparación de la imagen y a su baja calidad, la práctica de la radiología a base de impresiones requiere de segundas opiniones profesionales y más escaneos innecesarios. Esto,  no sólo es una pérdida de tiempo que pudiera utilizarse en atender a más pacientes, sino que también es una cadena de eventos poco productivos que presentan una carga financiera en el sistema de salud. La solución a estas deficiencias es el uso de sistemas de radiología digital. Sin embargo, para poder realmente apreciar el impacto de los sistemas digitales en la práctica de la radiología, primero debemos entender cómo funcionan los componentes individuales de dichos sistemas.

RADIOLOGIA DIGITAL

Antes de la implementación de los sistemas digitales en la radiología, distintas investigaciones indicaron que los médicos pasaban un promedio de una a tres horas ‘buscando’ copias físicas durante el día [1]. A continuación se presenta un diagrama de flujo ilustrando el funcionamiento típico en un hospital para la revisión de imágenes de radiología (adaptado de [1]) en la era pre-digital (o pre-PACS) en comparación con la revisión de imágenes en un sistema digital (a saber, PACS).  Esta ilustración nos ayuda a apreciar las deficiencias de la práctica de radiología pre-digital, específicamente en términos de tiempo, capturando, recuperando e interpretando imágenes de radiología. El almacenamiento y recuperación de información digital elimina varios pasos en un complejo proceso de impresión, permitiendo realizar reportes en tiempo real, análisis cuantitativos rápidos sobre la marcha y mínimo papeleo. La era digital y sus manifestaciones en la práctica de la radiología han ayudado a reducir los costos de esta práctica en todo el mundo, a la vez que ha incrementado la eficiencia y calidad de los reportes.

La práctica digital principalmente envuelve dos componentes claves:

Sistemas de Información Radiológica  (RIS por sus siglas en inglés)  

– Sistemas de Archivo y Comunicación de Imágenes  (PACS por sus siglas en inglés)

El RIS es un sistema informático diseñado para apoyar los flujos de trabajo operativos y de administración dentro de un departamento de radiología. Es un archivo de datos e informes del paciente que a menudo se agrega al registro electrónico del paciente. Sin embargo, un RIS por sí solo es débil en su capacidad de almacenar y acceder a las imágenes de radiología mismas.  Aquí es donde entra el PACS; mientras el RIS maneja información del paciente y tareas programadas del departamento, el PACS se centra específicamente en las imágenes.

El PACS es en principio un conjunto de tres componentes integrados por medio de redes digitales constituido por una puerta de entrada de adquisición de datos de imágenes (por ejemplo conexiones a los sistemas de formación de imágenes), un servidor con instalaciones adecuadas para almacenar datos y por supuesto varias estaciones de trabajo con pantallas para recuperar, revisar y reportar las imágenes adquiridas y guardadas. Un RIS integrado con un PACS hace que la información de pacientes y el acceso a imágenes sean instantáneos para médicos ocupados que no deberían estar pasando absurdas cantidades de tiempo buscando imágenes o datos.

Mientras que un RIS integrado con PACS, como cualquier otro sistema digital, pudiera verse afectado por los riesgos de los desastres tecnológicos, tales como, un imprevisto fallo en la electricidad o datos dañados en los medios de almacenamiento, sus ventajas sobrepasan por mucho tales eventos adversos. En cualquier caso, los PACS modernos están equipados con la capacidad de recuperarse de dichos desastres a través de programas que regulan copias de seguridad rutinarias y recuperación por fallos, reafirmando el hecho de que la recuperación y almacenamiento de información digital es un sistema bastante confiable. Además, el almacenamiento de imágenes digitales por conectividad directa con sistemas de adquisición de imágenes de origen (por ejemplo: X-R, MRI, CT, etc.) disminuye drásticamente la posibilidad de que las imágenes se “pierdan en el camino”, lo que significa una ventaja más sobre la radiología a base de impresiones.

CONCLUSIÓN

RIS y PACS, son las bases de la radiología en la era digital. Han logrado juntos un impresionante impacto en la confiabilidad general y calidad del servicio ofrecidos por las prácticas de la radiología moderna. Éstas prácticas, basadas en PACS tienen un gran potencial de aumentar todavía más la calidad de la atención mediante la integración con paquetes de software de posprocesamiento de imagen cuantitativa, haciéndolas por tanto plataformas tecnológicas de crecimiento infinito equipadas para catapultar tu práctica de radiología hacia el futuro del cuidado médico a base de imágenes cuantitativas.

Referencias:

[1] Srinivasan, M. (2012). Saving time, improving satisfaction: the impact of a digital radiology system on physician workflow and system efficiency. Digital Medicine, 1(1).

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