Aumentar la productividad, mejorar diversos procesos, evaluar el desempeño de los empleados, ofrecer una atención destacada a los clientes, reducir costos e incrementar las ganancias, son algunos de los objetivos que toda organización desea alcanzar y para la ello la adopción de herramientas digitales es el medio que está transformando el comportamiento y la comunicación en todos los sectores económicos.

Si bien muchos de estos cambios los hemos vivido con la intercomunicación facilitada por el internet con el movimiento conocido como internet de las cosas (IoT) en la que enlazamos y controlamos nuestros electrodomésticos desde el celular, ahora en un increíble salto largo el internet llega a la industria en lo que se se conoce como internet industrial de las cosas  (IIoT). Con la llamada “cuarta revolución industrial”, la digitalización de la información y la automatización de tareas abre ampliamente las puertas al mundo, enriqueciendo la comunicación con pares,  facilitando y agilizando procesos, fortaleciendo áreas poco exploradas, incrementando las ganancias, ahorrando insumos, impulsando la sustentabilidad  y sobre todo aprovechando el máximo bien que todos tenemos: el tiempo.

Es innegable que todo este movimiento frenético genere incertidumbre y con ello se llegue al miedo. Y uno de los temores más tangibles es vivir un tipo de “darwinismo tecnológico” en donde aquellos que no se adapten no lograrán sobrevivir a la variación del entorno.

Las empresas o sectores más innovadores tendrán más y mejores oportunidades de liderar el mercado al ofrecer productos y servicios totalmente nuevos, volviendo obsoletos a la competencia. En otras palabras, el sector privado continuará a la vanguardia en la adopción de la nuevas tecnologías, en la diversificación de la oferta, en la contribución del desarrollo  y modernización de la tecnología misma y en la conciencia medio-ambiental.

Por su parte, el sector público, suele tener una aceptación más pausada de los frenéticos cambios que ocurren a su alrededor, pero indudablemente, evitar la renovación digital no es una alternativa aceptable para las instituciones que desean incrementar su productividad y  destacar la atención y respuesta adecuada a los ciudadanos.

¿Qué sucede en el sector salud?


Son muchos los sectores que pueden mejorarse con la adopción de sistemas digitales (educación, movilidad, seguridad, energía, infraestructura) pero indudablemente la salud es uno de los aspectos cruciales en la vida de toda persona. No hay nadie más vulnerable que una persona convaleciente.

Tradicionalmente  el registro de los pacientes y de sus historias clínicas se ha hecho en papel y grandes bitácoras. De esta manera almacenar, manipular, comparar, consultar, recuperar, distribuir la información de un paciente (no digamos de varios, todo se multiplica) se convierte en una tarea bastante complicada y poco fructífera a la hora de tomar decisiones o hacer un adecuado seguimiento de diagnósticos, tratamientos y control de padecimientos.

Dado el crecimiento acelerado y la búsqueda de mejores prácticas, el IIoT hoy es más accesible de lo que las personas piensan.

Evidentemente, los usuarios hoy son más proactivos, están más informados y desean recibir respuestas rápidas e interactuar con la institución a través de canales digitales, como lo son, las redes sociales, el chat y aplicaciones móviles, la página web.  Según los últimos datos, en el año 2020 habrá 50.000 millones de dispositivos conectados a internet.

 

Por lo tanto, actualizar obsoletas prácticas es un camino imprescindible para ofrecer la mejor experiencia al paciente y fortalecer la imagen institucional como punto de referencia confiable y de calidad.

¿Qué ventajas tiene la digitalización en particular en el área de imagen?

Mejorar la conectividad es un pilar no solo a nivel institucional sino del área en particular. Con los avances tecnológicos es posible lograr una infraestructura de aplicaciones apoyada en una red de dispositivos conectados que procesan la información con total seguridad y disponibilidad en tiempo real. Los sistemas RIS -PACS facilitan no solo el adecuado resguardo de los estudios radiológicos sino que favorecen la telemedicina, la capacidad de medir y comparar datos, la comunicación con especialistas en el hallazgo de diagnósticos críticos.

Incluso, aunque parezca una visión apocalíptica, es prepararse para mitigar imprevistos generados por crisis económicas, desastres naturales o epidemias. Recordemos los difíciles momentos que vivimos con el terremoto del 85. “En la actualidad, la medicina de urgencias es la séptima especialidad médica más importante (entre treinta y ocho) y sus practicantes se han multiplicado por cinco desde 1980. Es una actividad que  lo abarca todo y se realiza a la velocidad del rayo, y la sala de urgencias se ha convertido en la piedra angular de la sanidad pública”. (Levitt & Dubner, 2005)

Pensemos por un momento en el estado en el que llega un paciente de urgencias: consciente, inconsciente, sobrio, ebrio, cooperador, reservado/enojado…. con una gama de ilimitada de posibilidades y problemas. En esos intensos momentos que lo que más abunda son preguntas que respuestas, así que la información es un bien que escasea y el tiempo cobra más valor.

Contar con la información de manera rápida, precisa y de fácil consulta es uno objetivo de los sistemas digitales de información (PACS, expedientes clínicos) en lugar de continuar con viejas prácticas de buscar en cientos de sobres sobre el escritorio, cajones y repisas o preguntar al personal de distintos turnos en donde nadie sabe nada, son acciones que no llevan a nada provechoso.

En conclusión, la clave para la transición y adopción del cambio  hacía las mejores herramientas especializadas es apoyarse de profesionales de reconocida trayectoria.

@ubacilio

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