El déficit cognitivo se presenta cuando existe una disminución significativa de la cognición, lo cual interfiere con la autonomía de la persona en actividades cotidiana.

Se pueden observar cambios progresivos en el lenguaje, el aprendizaje, la memoria, las habilidades motoras o la conducta, principalmente en los adultos mayores.

Déficit cognitivo

El establecimiento de criterios clínicos operativos para establecer el diagnóstico de los diversos subtipos de deterioro cognitivo nos ha permitido avanzar en su conocimiento.

Ahondar en su diagnóstico etiológico y valorar de forma más precisa la eficacia de las estrategias terapéuticas.

Podemos subdividir las entidades que producen el déficit cognitivo, según la intensidad de su grado de afectación, en dos grandes grupos:

Por una parte aquellas que producen un deterioro cognitivo más intenso o demencia.

Por otra parte, aquellas, que produciendo un deterioro cognitivo con respecto a un nivel previo, su intensidad no llega al grado de cumplir todos los criterios clínicos que se precisa cumplir para llegar al diagnóstico de demencia.

En este segundo caso tenemos entidades denominadas declinar cognitivo asociado a la edad, deterioro cognitivo leve y deterioro neurocognitivo leve.

El deterioro cognitivo leve se ha clasificado básicamente en:

Amnésico o no-amnésico según esté o no afectada la memoria. Y en un segundo lugar, en de dominio único o multidominio, según haya una o más dominios cognitivos afectados.

Estas subclasificaciones nos han permitido una cierta aproximación y correlación con la etiopatogenia de la enfermedad.

La forma más estudiada es la de pérdida aislada de memoria reciente o deterioro cognitivo ligero amnésico.

Se caracteriza por una alteración subjetiva y objetiva de la memoria reciente, una relativa conservación de las funciones cognitivas de otros dominios, y una ejecución normal de las actividades de la vida diaria.

Estas personas tienen un riesgo aumentado de desarrollar una enfermedad de Alzheimer diagnosticable con una frecuencia del
12-15% al año, a diferencia del 1-2% al año en los pacientes de control de la misma edad.

No obstante, el deterioro cognitivo ligero amnésico no es el único estado de transición a la enfermedad de Alzheimer y puede no ser la forma más común de progresión a esta demencia.

Puede que incluso se afecten otras áreas antes que la memoria (deterioro cognitivo ligero no amnésico o en casos de deterioro cognitivo ligero amnésico con afectación de múltiples dominios, en los que el otro dominio tiene un inicio más precoz que la afectación de memoria)

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