La depresión es un trastorno mental frecuente el cual tiene muchos elementos predisponentes como factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos.

Se caracteriza por:

  •  la presencia de tristeza
  • pérdida de interés o placer
  • sentimientos de culpa
  • falta de autoestima
  • alteraciones del sueño
  • alteraciones apetito
  • sensación de cansancio
  • dificultades o falta de concentración
  • ocasiones ansiedad
  • incluso síntomas sin explicación médica

 

La depresión es el resultado de interacciones complejas entre factores sociales, psicológicos y biológicos.

Quienes han pasado por circunstancias vitales adversas tienen más probabilidades de sufrir depresión.

Dependiendo del número y de la intensidad de los síntomas, los episodios depresivos pueden clasificarse como leves, moderados o graves.

Puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando su duración es larga o de intensidad moderada a grave, y puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares y en el peor de los casos puede llevar al suicidio.

La depresión puede presentarse a cualquier edad, su gravedad puede ir desde episodios de tristeza leves y temporales, hasta cuadros de depresión severos y crónicos, sin embargo, suele afectar los diversos aspectos de la vida de cada persona.

Cuando la depresión es leve, se puede tratar sin necesidad de medicamentos, mas cuando tiene carácter moderado o grave se puede necesitar medicación y psicoterapia profesional.

Depresión

La depresión es una enfermedad que afecta en todo el mundo.

Se calcula que a más de 300  millones de personas.

A pesar de que hay tratamientos eficaces para la depresión, más de la mitad de los afectados en todo el mundo no recibe esos tratamientos.

Entre los obstáculos a una atención eficaz se encuentran la falta de recursos y de personal sanitario capacitados, además de la estigmatización de los trastornos mentales.

En algunos países las personas con depresión a menudo no son correctamente diagnosticadas, mientras que otras que en realidad no la padecen son a menudo diagnosticadas erróneamente y tratadas con antidepresivos.

Existe el trastorno depresivo recurrente que se caracteriza por:

Repetidos episodios de intensa tristeza, durante los cuales hay una significativa pérdida de interés y de la capacidad de disfrutar, y reducción de la energía que produce una disminución de la actividad, todo ello durante un mínimo de dos semanas

También está el trastorno afectivo bipolar:

Se caracteriza por sus episodios maníacos y depresivos separados por intervalos con un estado de ánimo normal; estos episodios van de la mano con estados de ánimo elevado o irritable, hiperactividad, autoestima excesiva y disminución de la necesidad de dormir

Las enfermedades cardiovasculares pueden producir depresión, y viceversa.

Está demostrado que los programas de prevención como los programas escolares para promover un modelo de pensamiento positivo entre los niños y adolescentes, reducen la depresión.

De la misma manera las intervenciones dirigidas a los padres de niños con problemas de conducta pueden reducir los síntomas depresivos de los padres y mejorar los resultados de sus hijos.

A su vez los programas de ejercicio para las personas mayores también pueden ser eficaces para prevenir la depresión.

 

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