que es la gastritis

En algún momento de nuestra vida hemos presentado gastritis o reflujo, expresadas como el ardor en el estómago o sobre la garganta al tragar saliva. Si bien ambas son reacciones de nuestro estómago ante las actividades y alimentación de nuestro día a día, con dificultad reconocemos cuál de las dos nos está afectando en cierto momento.

Para comenzar… ¿Cuál es la diferencia entre gastritis y reflujo?

La gastritis ocurre cuando la mucosa gástrica que reviste el estómago se inflama en respuesta a un proceso bacteriano, por medicación o por consumo excesivo de alcohol, perjudicando el estado del tejido, dañándolo y desencadenando los síntomas característicos. 

Se presenta como gastritis erosiva por desgaste excesivo en el revestimiento del estómago o también como no erosiva, donde en lugar de desgaste del revestimiento este solamente se inflama y puede no generar síntomas.

Por otra parte, el reflujo del ácido estomacal, causante de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), se manifiesta cuando el ácido contenido en nuestro estómago se eleva a nivel del esófago y genera una sensación de “quemazón” en el pecho.

Es normal que por lo menos una vez al mes curses con la sensación de reflujo, sin embargo, cuando suele ser más de dos veces por semana, puede que padezcas ERGE.

Principales causas de la gastritis y del reflujo

Ambas coinciden con algunas de las causas más comunes para padecer cualquier enfermedad, como el consumo de alcohol, el cigarro y los medicamentos.

A pesar de esto, desglosaremos por separado otras causas que no debemos ignorar.

Desencadenantes de la gastritis

Como mencionamos anteriormente, el principal factor que origina la gastritis es la bacteria Helicobacter pylori, suele ser parte de nuestra flora normal y habita en el estómago por ser resistente al pH ácido del órgano y ante factores perjudiciales se vuelve patógena contra el organismo.

Tras un período prolongado de enfermedad provoca la úlcera péptica, común en la infección por H. pylori.

La gastritis causada por medicamentos se atribuye a los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y corticosteroides.

Suelen ser usados para controlar dolores crónicos en el cuerpo y que administrados en exceso dañan la mucosa gástrica del estómago.

Otras causas de gastritis son el consumo excesivo de alcohol, que irrita y daña la capa que protege al estómago.

El reflujo biliar, que ocurre cuando la bilis generada a nivel del hígado y resguardada en la vesícula biliar se dirige en dirección superior hacia el estómago en lugar de actuar a nivel del intestino delgado

Las enfermedades autoinmunes y el estrés son factores poco comunes pero ambos igual de importantes.

Desencadenantes del reflujo gástrico

La acidez estomacal ocasionada por el reflujo también mantiene diversos orígenes y se produce en cualquier edad, pero es más común en adultos y adultos mayores.

En general los hábitos alimenticios son el punto clave para originar el reflujo, como el consumo excesivo de café, bebidas ácidas y alcohol, agregar sal de mesa a los alimentos y tener una dieta baja en fibra.

Otro factor igual de importante es la hernia hiatal, se debe a un proceso en el que la parte superior del estómago sobresale por encima del diafragma de forma anormal, donde el paciente puede ser asintomático o con síntomas de reflujo y dolor torácico.

El reflujo también ocurre por administración de fármacos, como los ya mencionados AINE, y por los bloqueadores de los canales de calcio, antihistamínicos, antidepresivos y sedantes.

El hábito de fumar, padecer obesidad y estar embaraza se asocian a mayor riesgo de sufrir de acidez estomacal por reflujo.

¿Cómo reconocer los síntomas de la gastritis y del reflujo?

Algunos de los síntomas presentes en las dos patologías suelen aparecer en otras enfermedades.

Por la misma razón es imprescindible la atención médica oportuna para descartar otras enfermedades.

Por parte de la gastritis, los síntomas principales son plenitud postprandial (sensación de llenado tras comer) y saciedad temprana, náuseas y vómitos con o sin sangre, presencia de úlceras en el estómago, heces oscuras y pérdida de peso.

Puede ser asintomática o también ser confundida con un episodio de indigestión, el cual es la manifestación de malestar estomacal que va de la mano con dificultad para la deglución.

Si el paciente no es tratado a tiempo padecerá de las complicaciones asociadas a la patología, como la anemia provocada por la H. pylori.

Anemia perniciosa por una gastritis autoinmune; peritonitis originada por las úlceras en estado grave y que perforan el estómago propiciando un hábitat para más bacterias.

Ante la manifestación del reflujo gástrico o ERGE, los pacientes cursan con tos seca persistente, sibilancias, náuseas y vómitos, laringitis, ronquera, dolor a la deglución, erosión dental, mal aliento y dolor en el pecho o abdomen por la presencia del ácido y que empeora al inclinarse o recostarse.

Asimismo, la ERGE presenta sus complicaciones más severas tras no medicarse, como sufrir del esófago de Barret tras la presencia grave del ácido a nivel del esófago y que provoca el cambio de las células que lo reviste.

Esofagitis por irritación e inflamación del esófago; estenosis, cuando el esófago no es totalmente funcional y no permite el correcto flujo de los alimentos.

Y del mismo modo, a la larga contribuyen a originar cáncer de estómago en el caso de la gastritis y cáncer de esófago en el reflujo o ERGE.

Prevención de ambas enfermedades

La edad es el mayor influyente para padecer o prevenir tanto la gastritis como el reflujo.

En parte porque las personas mayores pierden la resistencia de la mucosa con el paso del tiempo.

Lo anterior comentado hace alusión a la correcta medicación, dieta equilibrada y abuso de bebidas alcohólicas o del cigarro.

En el caso de la gastritis y el H. pylori, es importante mantener una buena higiene sobre todo para evitar adquirir una infección.

Hay que tener en cuenta los siguientes puntos para lograr reducir el riesgo de gastritis y reflujo:

  • Consumo moderado de alimentos irritantes (picantes, ácidos, refrescos, cafeína, entre otros).
  • Reducir la ingesta del alcohol y cigarrillo.
  • Evitar la automedicación y controlar la administración de AINE.
  • Regular el peso corporal y realizar ejercicio.

Tratamientos avalados

Ambas patologías manejan tratamientos semejantes, pero en el caso de la gastritis los antibióticos podrán ser necesarios para controlar la infección.

Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) como omeprazol, lansoprazol y pantoprazol regularán la sobreproducción de ácido gástrico en la gastritis y el reflujo.

También antiácidos como el bicarbonato de sodio, carbonato de calcio e hidróxido de magnesio alcalinizan el pH del estómago nivelando el exceso de acidez estomacal.

En algunas situaciones la corrección de la hernia hiatal necesita ser mediante cirugía cuando el tratamiento con IBP es ineficaz.

Por dicha razón la intervención quirúrgica se efectúa para poder reacomodar la parte sobresaliente del estómago. Puede combinarse con la cirugía de manga gástrica para evitar recaídas en el futuro.

Por parte de Grupo PACS y Teleradiología de México nos es necesario ayudar en a compresión de ambas enfermedades por su recurrencia.

A su vez, hacer un llamado para aquellas personas con mayor riesgo de adquirirlas por consumir en exceso alimentos con pocos nutrientes, no realizar actividad física o abusar de bebidas alcohólicas y cigarrillos.

Recordar acudir con el médico cuando presentes algún signo de alarma para evitar mayores complicaciones.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat
¿Como te podemos ayudar?