Enfermedades inmunosupresoras

Nuestro organismo cuenta con un sistema inmunológico capacitado para protegerse ante cualquier proceso infeccioso como la COVID-19, sin embargo cuando hay presencia de alguna enfermedad inmunosupresora, la protección se dificultará.

Debido a esto, conocer la acción tanto del coronavirus como de sus respectivas vacunas en el organismo de alguien inmunosuprimido resulta primordial para su seguridad y salud.

Reconocimiento del sistema inmune

El sistema inmune abarca una red compleja de células defensoras, reacciones inmunitarias, procesos biológicos y característicos métodos de reconocimiento para la óptima inmunidad.

Los diversos anticuerpos son diseñados para reconocer, atacar y recordar cualquier microorganismo, cuerpo extraño o proceso anormal que suceda en el cuerpo.

Estos últimos, conocidos también como antígenos, son representados por los virus, bacterias, hongos, trasplantes, polen, toxinas e inclusive procesos cancerosos.

Las enfermedades inmunosupresoras ante la pandemia por COVID-19

En el ámbito médico, las enfermedades inmunosupresoras son aquellas que disminuyen las defensas del organismo dejándolo vulnerable.

En este caso, los antígenos pueden contrarrestar al sistema inmune como si los anticuerpos no existieran.

Por lo que la inmunidad que solía brindar en el organismo deja de estar presente o se reduce hasta una labor totalmente ineficiente.

Acorde con lo anterior, nos habla de la clara preocupación de vacunar contra COVID-19 a la población inmunosuprimida.

Diversos ejemplos de estas enfermedades inmunosupresoras o trastornos de la inmunidad son:

  • Leucemia.
  • Virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
  • Síndromes mielodisplásicos.
  • Enfermedades autoinmunes.
  • Presencia de mieloma o linfoma.
  • Síndrome de Wiscott-Aldrich.
  • Síndrome de DiGeorge.
  • Ataxia-telangiectasia.
  • Deficiencias del complemento.
  • Agammaglobulinemia.
  • Diabetes mellitus tipo 1

Inmunosupresión por enfermedades de origen autoinmune

En este tipo de enfermedades, el sistema inmune produce anticuerpos diseñados para atacar al propio organismo, conocidos como “autoanticuerpos”.

Y a pesar de que no se relacione directamente con la inmunosupresión, estas patologías requieren de tratamientos inmunosupresores.

Algunas de las enfermedades autoinmunes a considerar son:

  • Artritis reumatoide.
  • Vasculitis autoinmune.
  • Miastenia gravis.
  • Enfermedad de Graves.
  • Lupus eritematoso sistémico.

Aquellos pacientes que sufran de alguna enfermedad autoinmune y sean contagiados por COVID-19 corren mayor riesgo de gravedad a comparación de las personas sanas.

Tratamientos que propician la inmunosupresión

Resulta que no solamente existen enfermedades que causen inmunosupresión en los pacientes, sino que hay tratamientos rigurosos que constan de disminuir la acción del sistema inmune.

Los esteroides son de los más utilizados en el área médica, tanto para enfermedades autoinmunes y suelen implementarse para controlar el asma.

La prednisona, metilprednisolona y dexametasona forman parte de los fármacos esteroideos. Su función es la de evitar la formación de citocinas.

Reducen la formación de linfocitos T y B y frenan su aparición en los procesos infecciosos.

Otros fármacos como la colchicina inhiben la función inflamatoria de los neutrófilos. Suele utilizarse en enfermedades autoinmunes y para tratar la fiebre mediterránea.

Entre los fármacos de gran repercusión en enfermedades autoinmunes están la hidroxicloroquina, sulfasalazina, metotrexato, azatioprina y micofenolato de mofetilo.

Los dos últimos también son de gran ayuda para los trasplantes de órganos, mismos que forman parte de alteraciones que producen inmunosupresión.

Susceptibilidad de sufrir COVID-19 teniendo una enfermedad o tratamiento  inmunosupresor

Hasta el momento no está descrito un mayor grado de afectación por SARS-CoV-2 ante enfermedades inmunosupresoras ni al regir tratamientos.

Sin embargo, las pautas sobre el distanciamiento social, uso de cubrebocas y lavado de manos deben estar vigentes durante la pandemia.

Por otra parte, al padecer comorbilidades en presencia de COVID-19 aumenta el riesgo de infección y gravedad considerablemente.

Las insuficiencias respiratorias, cardiovasculares, renales, diabetes e hipertensión arterial son de suma importancia.

Las vacunas contra COVID-19  y su seguridad en pacientes inmunodeficientes

Todo paciente que esté bajo alguna enfermedad o tratamiento que provoque inmunodeficiencia deben solicitar la vacunación contra COVID-19.

Cada uno de estos pacientes forman parte de la población de riesgo durante la pandemia y por ello vacunarse es la forma más óptima para evitar complicaciones.

El respaldo de los estudios científicos más recientes

Gran parte del problema de la aplicación de la vacuna se centra en la posibilidad de padecer una alteración perjudicial sobre la salud del inmunodeficiente.

A pesar de que son escasos los datos recabados hasta ahora acerca de la COVID-19 y el sistema inmune deficiente, es posible tener una idea general.

¿Si los pacientes inmunodeficientes se vacunan a caso no perjudican su salud?

Para nada, aunque el riesgo de sufrir efectos secundarios post-vacunación se eleva por encima de la media, no desestabilizan el ya afectado sistema inmunológico.

Complementando esta interrogante, las vacunas que actualmente han sido diseñadas para combatir la COVID-19 constan de un material genético altamente degradable.

Por la misma razón, no tienen la capacidad de replicación en el organismo y mucho menos de provocar la enfermedad por coronavirus.

¿Qué debemos saber sobre la eficiencia de las vacunas?

Gran parte de las vacunas avaladas por la FDA fueron para el uso de emergencia, es por ello que muchas farmacéuticas no cuentan con estudios en pacientes inmunodeprimidos.

Debido a esto, la eficacia y seguridad de las vacunas es incierta y va a depender esencialmente del grado de inmunodeficiencia presente.

Es recomendable que la vacunación en este tipo de pacientes sea realizada durante sus etapas más estables de enfermedad.

¿Qué sucede con los pacientes que requieren un tratamiento inmunosupresor?

Los medicamentos utilizados en las ya mencionadas enfermedades inmunosupresoras generan cierto grado de supresión, lo que propicia mayor riesgo de infección contra otros cuerpos extraños.

Existen opiniones divididas en estos casos, ya que diversas asociaciones están de acuerdo con retirar los fármacos durante la vacunación, mientras que otros recomiendan no hacerlo.

En ambos casos, es necesario programar la aplicación de la vacuna contra COVID-19 al estar bajo estos tratamientos.

Con el fin de tener un ambiente más estéril alrededor de los pacientes inmunodeficientes, las personas y personal médico que lo acompañan requieren vacunarse.

La elección de la vacuna, ¿Realmente es necesaria?

El simple hecho de tener la oportunidad para vacunarse es suficiente, independientemente del tipo de vacuna y la eficacia que ofrezca.

Aun así, es pertinente conocer los efectos secundarios a los que se exponen todas las personas con respecto al tipo de vacuna.

Un artículo publicado por el NCBI habla sobre los eventos adversos post-vacunación en pacientes con enfermedades autoinmunes.

Dentro del estudio se indicó que la mayoría de los participantes no presentaron reacciones graves a las vacunas y un bajo número tuvo reacciones leves. 

Los estudios científicos en marcha

Actualmente, el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID, por sus siglas en inglés) lleva a cabo ensayos para determinar el uso de vacunas diseñadas para combatir la COVID-19

Lo trascendente del asunto es que será en pacientes que sufren de inmunodeficiencia y enfermedades autoinmunes.

El objetivo principal es determinar la efectividad y respuesta de los anticuerpos al inocular las vacunas en el organismo. 

Se espera que para finales de noviembre del 2021 se publiquen los resultados de dicho ensayo.

Mientras tanto, es inevitable sentir angustia por vacunarse contra COVID-19 al padecer de alguna enfermedad inmunosupresora, no obstante, es lo recomendado.

El punto de la vacunación es evitar un mayor grado de afección que sea incontrolable por parte del servicio médico, es por esto que al tener la posibilidad de hacerlo, sea lo más pronto posible.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat
¿Como te podemos ayudar?