Aspirina

Nuevamente hablaremos sobre la COVID-19 y los estudios más populares hasta la fecha, haciendo hincapié en la aspirina. 

Con base en uno de nuestros artículos anteriores, “Uso de la aspirina en pacientes con COVID-19” y tras 3 meses, debemos seguir informando sobre los mejores métodos terapéuticos de la actualidad. 

Planteamiento breve de la aspirina y uso contra la COVID-19

Acerca de lo más básico de la aspirina o ácido acetilsalicílico es que forma parte de los AINE y se usa para tratar dolores de cabeza, musculares y controlar la fiebre.

Para fines específicos, se utilizó por sus beneficios como antiplaquetario y control de enfermedades cardiovasculares en presencia de COVID-19. 

Un padecimiento que sufren numerosos pacientes con SARS-CoV-2 que llegan a la unidad de cuidados intensivos (UCI) es la coagulación excesiva.

La génesis de la coagulación intravascular diseminada (CID) ocurre porque la infección desencadena una invasión sistémica. 

En donde, dependiendo del previo estado de salud del paciente y morbilidades asociadas, la reacción sistémica será leve o grave.

Pautas y precauciones acerca del ácido acetilsalicílico

Aunque la aspirina sea un medicamento de libre venta, los riesgos de sufrir una sobredosis o intoxicación están por encima de otros fármacos. 

Para personas que sufrieron de una enfermedad vascular cerebral (EVC) o infarto es útil la administración diaria de este medicamento. 

El tratamiento bajo aspirina suele indicarse en edades de entre los 50 a 69 años cuando hay factores de riesgo para desarrollar EVC o infarto. 

Ya sea diabetes mellitus, enfermedades cardiacas como la angina de pecho, aterosclerosis, contar con un bypass coronario, entre otras. 

Hay que identificar un posible trastorno de la coagulación, alergias a la aspirina y manifestación de úlceras estomacales con el fin de evitar mayores riesgos. 

Como bien puede notarse, no existe relación directa entre su función habitual y cómo trabaja contra la COVID-19, por lo que explicaremos lo indagado en los estudios. 

Neumonía viral por COVID-19

El coronavirus es causante de muchos malestares en los infectados, los más recurrentes son la gripe, dolores musculares, malestares gastrointestinales y pérdida del olfato y gusto. 

Además de estas, en los casos graves se produce una neumonía viral caracterizada por dificultad para respirar, tos con esputo y dolor torácico. 

Y que también es distinta a otras neumonías tanto de origen viral como bacteriana. En este caso, la movilización del virus por los pulmones es más lenta. 

A su vez, es capaz de protegerse mediante el secuestro de la función inmune de los pulmones, lo que aumenta aún más el daño al entorno pulmonar. 

Por dicha razón y aunado al cuidado de la coagulación excesiva en la UCI, la neumonía viral por COVID-19 necesita ser tratada. 

Pero entonces, ¿La aspirina funciona contra casos de neumonía por COVID-19?

A pesar de los estudios sobre la función de la aspirina para reducir el uso del ventilador mecánico, no tiene ninguna función certera para combatir la neumonía. 

La inmunidad antiviral establecida por la aspirina La razón por la cual el ácido acetilsalicílico ha funcionado excepcionalmente para aliviar pacientes con COVID-19 se debe a su efecto inhibidor de la prostaglandina E2. 

Para el coronavirus, su replicación viral se da por medio de este autacoide regulador de los linfocitos y macrófagos (participantes de la neumonía viral) así como mediador inflamatorio. 

Por ende, al reducir la cantidad de prostaglandina E2 en el organismo, propicia la disminución del efecto viral así como acortar los días de enfermedad. 

Una vez mitigada la carga viral en la persona, decrece el ciclo de recuperación y alivia los síntomas presentados a nivel general.

Con estas bases, podría decirse que la aspirina aporta apoyo para erradicar al virus de los pulmones, pero no precisamente funciona para tratar la neumonía viral. 

Tener en cuenta a la Enfermedad Respiratoria Exacerbada por Aspirina (EREA)

Conocida como tríada de Samter, se trata de una serie de síntomas que, por más raro que parezca, no están directamente relacionados con la aspirina. 

Conformada por el asma, pólipos nasales recurrentes e hipersensibilidad contra los AINE como la aspirina.

No suele diagnosticarse debido a su rareza, pero es posible descubrirla al conocer sobre ella. 

Manifestada comúnmente a partir de los 30 años, persiste con sintomatología asmática, tos, estornudos y congestión nasal de inicio súbito. 

Como se mencionó anteriormente, la aspirina no induce este padecimiento, sino que a partir de cursar con la tríada de Samter y consumir el medicamento se exacerba el malestar. 

No hay cura para la EREA; evitar los AINE, extirpar los pólipos o tomar inhibidores de leucotrienos (reductores de la inflamación) como el montelukast son las mejores opciones. 

Consideremos que, si la aspirina es administrada en un paciente infectado y con riesgo de EREA, probablemente provocará una reacción perjudicial. 

Fármacos con bases científicas para combatir la neumonía por COVID-19

Tras más de 1 año de pandemia, han salido a la luz distintos estudios de terapias farmacológicas prometedoras contra la COVID-19. 

Entre los que podemos encontrar diversos antivirales, glucocorticoides, antipalúdicos, plasma sanguíneo post-infección y la misma aspirina. 

Sin embargo, la mayoría son requeridos para controlar síntomas moderados-graves y no van totalmente enfocados a combatir la neumonía. 

De modo que indicaremos aquellos fármacos que tienen resultados satisfactorios ante casos graves de neumonía por COVID-19

Medicamentos frente a la neumonía por COVID-19

Lopinavir/ritonavir, antirretroviral con amplio uso en el VIH y con buenos resultados en los estudios de personas con neumonía a causa de COVID-19. 

El Fosfato de cloroquina, antipalúdico estudiado por su potente inhibición de factores de inflamación en enfermedades virales, tiene una correcta respuesta contra la neumonía.

El uso de corticoides es controvertido pero seguro siempre y cuando se administre a dosis muy bajas, pues está comprobado su eficacia para controlar la neumonía. 

Obviamente, la administración de cada uno de los medicamentos varía acorde al médico, hospital, aprobación y disponibilidad del fármaco.

Es por esto que la herramienta primordial es la ventilación mecánica y el control de síntomas con los medicamentos aprobados para uso de emergencia. 

En la neumonía viral por COVID-19 puede coexistir un ambiente bacteriano en los pulmones, por lo que inclusive los antibióticos son necesarios. 

Conclusiones

Pese al gran aporte de la aspirina en la pandemia actual, no fue diseñado para lo que muchos creen es una cura de la neumonía viral. Tal y como se habló, su aplicación en las UCI va destinado a evitar la coagulación excesiva y como gran efecto secundario evita la replicación del coronavirus. 

Por lo pronto esperemos que algún otro medicamento equipare o inclusive supere la eficiencia de la primera línea de defensa en los hospitales. 

Recordar que las vacunas diseñadas contra la COVID-19 y el distanciamiento social son los únicos métodos protectores por ahora, y ambos ayudan a evitar la hospitalización y muerte.

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