Luz ultravioleta

El espectro electromagnético es el rango de todos los tipos de radiación electromagnética. La luz de las lámparas que iluminan las casas y calles, la luz del sol, el radio de nuestro auto, el horno de microondas en el que calentamos alimentos, todos emiten radiación electromagnética. La diferencia entre cada uno de los tipos de radiación radica principalmente en su longitud de onda.

La luz ultravioleta (UV), en general, tiene una longitud de onda de entre 100 nanómetros(nm) y 380 nm, La UVA y la UVB, cuyas longitudes de onda van desde los 315 a los 380 nm y de los 280 a los 315 nm, respectivamente,  son conocidas por provenir de los rayos solares, atravesar la atmósfera, llegar a la superficie de la tierra y afectar a los seres humanos, está bien establecida la relación entre este tipo de radiaciones y las quemaduras solares, cáncer de piel, cataratas y otras lesiones. 

El sol también produce UVC, cuya longitud de onda va desde los 180 hasta los 280 nm, pero esta no logra alcanzar la superficie terrestre, ya que es absorbida en su totalidad por la capa de ozono a nivel de la estratósfera, aproximadamente a 40 km de la superficie de la tierra.

La luz UVC puede ser generada exitosamente con lámparas especiales y desde hace  aproximadamente 100 años se conocen sus propiedades germicidas, habiéndose utilizado incluso en áreas ocupadas por gente durante periodos hasta de 8 horas, con el fin de prevenir el contagio de la tuberculosis.

El virus SARS-CoV-2, coronavirus causante de la actual pandemia de COVID-19, es un microorganismo que en su núcleo tiene ácido ribonucleico o ARN, que es una cadena con información genética que pasa del virus a la célula infectada (las células respiratorias, en el caso de los seres humanos) y utiliza el ARN de la propia célula infectada para replicarse y así transmitirse a más células.

En un reporte publicado el 15 de abril del 2020, la Sociedad de Ingeniería en Iluminación de los Estados Unidos (IES), ha reconocido que la luz UVC puede inactivar efectivamente al virus SARS-CoV-2, además de considerar que el riesgo de desarrollar cáncer de piel o cataratas por exposición incidental es mínimo, por lo que se considera segura la operación de las lámparas germicidas, cuando se realiza de acuerdo a las instrucciones de uso.

Se ha demostrado que la longitud de onda (254 nm) utilizada con fines de desinfección tiene una absorción de solamente 5% en la capa más externa de la piel, comparada con 15% de la luz UVA y 50% de la luz UVB. Incluso en la córnea, que es la capa más externa del ojo y más sensible a los rayos UVC que la piel, solo se ha observado irritación ocular con duración de 2 a 4 días, sin efectos residuales posteriores, aún con exposiciones de 20 a 100 veces por encima de límites permitidos. Aun así, no se recomienda el empleo de UVC para desinfectar directamente a las personas.

Recientemente se ha reportado que un robot de luz ultravioleta desarrollado en Dinamarca se ha utilizado en hospitales Chinos, logrando una remoción del 99.9% de virus y bacterias en el aire y en superficies.

Por último, se encuentran en desarrollo diversas tecnologías de luz UVC que no afectan a los tejidos humanos, los avances tecnológicos en esta área, nos permitirán a todos adaptarnos a las nuevas condiciones que representa la vida con el SARS-CoV-2 hasta que se encuentre una vacuna o un tratamiento efectivos contra el mismo.

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