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No es una mentira pensar que la madre está conectada a su hijo tras años de haber dado a luz, simplemente es real y tiene una explicación científica pues existe un intercambio genético entre la madre y el feto durante el embarazo conocido como microquimerismo fetal.

La que podemos definir como una invasión celular no es más que el transporte de material genético del feto hacia el organismo de su progenitora, el cual es muy estudiado por los científicos debido a que está asociado con procesos inmunológicos y fisiológicos en el cuerpo de la madre.

¿Qué es el microquimerismo?

El microquimerismo es la existencia de una cantidad diminuta de células que no pertenecen al huésped en el que están establecidas; con respecto a los embarazos, existe el denominado microquimerismo fetal que hace alusión a las células fetales ya sea del niño o niña establecidas en la circulación sanguínea y tejidos de la madre durante el embarazo y después de dar a luz.

Un proceso que ocurre en el organismo de todos los seres humanos es que el sistema inmunológico identifica cualquier material o microorganismo no perteneciente al huésped y defiende al cuerpo contra dichos cuerpos extraños.

En el caso de las mujeres embarazadas el proceso de inmunidad está inhibido para que el feto esté protegido, de otro modo el feto podría ser identificado como un cuerpo extraño que no pertenece al huésped y por ende ser rechazado y atacado. Una vez el sistema inmune sea inhibido, las células del feto pueden anclarse en los tejidos de la madre y adaptarse a su ambiente, mientras que las mantenidas en la sangre periférica sí resultan afectadas.

Inclusive después de muchos años se identifican rastros de células fetales en la madre, siendo tema de investigación por todos los efectos producidos para bien o mal en el cuerpo.

Microquimerismo fetal y factores que influyen en él

El microquimerismo fetal provoca grandes efectos en los procesos inmunológicos, específicamente en la autoinmunidad (tus propias defensas contra ti) y en la tolerancia ante trasplantes.

En los seres humanos este proceso de microquimerismo ocurre en la cuarta semana de gestación y se determinó por los hallazgos de ADN fetal en la madre hasta esa etapa del embarazo. A su vez, la primera aparición de las células fetales ocurre a mediados del proceso de la organogénesis fetal (entre la tercera y octava semana de gestación) y justo cuando se estabiliza la circulación materno-fetal a través de la placenta.

Se ha sugerido que el microquimerismo ocurre en todos los embarazos y que es capaz de permanecer presente durante décadas, asimismo se piensa que si las células fetales llegan hasta la médula ósea durante el embarazo, pueden permanecer en ese sitio y proliferar durante toda la vida.

Así como las células madre pluripotentes son capaces de transformarse en cualquier célula del cuerpo, las células fetales replican esta función en los tejidos donde se establecen permaneciendo durante tiempo indefinido y actuando tal como las células a su alrededor.

Proceso inmunológico relacionado con el feto y la madre

En el embarazo normal todo cambio inmunológico es predecible y preciso, por lo que representa un punto importante a resaltar, ya que su supresión va de la mano con el desarrollo fetal dentro del útero.

Los antígenos leucocitarios humanos (HLA) funcionan de tal modo que permiten la diferenciación de las células del organismo con las sustancias extrañas que estén presentes en el cuerpo. Estos antígenos se relacionan con el feto y la madre porque permiten que las células fetales persistan durante más tiempo.

A nivel del útero ocurre todo un proceso inflamatorio complejo que se experimenta durante las primeras 12 semanas con el fin de salvaguardar al feto dentro del ambiente protector y desconocido de la embarazada.

¿Dónde se pueden encontrar las células fetales?

Las células fetales que formaron parte del microquimerismo se hallan en los tejidos relacionados con la transferencia de nutrientes para el feto.

En el caso de las mamas, encargadas de producir la leche empleada como principal nutriente para el neonato en los primeros meses de vida, son los principales órganos en los que se ven el material genético del feto.

Por otro lado se encuentra la glándula tiroides y se relacionan con el metabolismo y con la regulación de la temperatura que va dirigida hacia el bebé.

Por último, las células fetales pueden estar en el cerebro, siendo el órgano identificado por tener nexos asociados al apego de la madre con su hijo así como con su desarrollo psicológico.

Sin embargo y según lo indicado en estudios relacionados con el tema, es normal que dichas células se involucren en procesos lesivos e inmunológicos de la madre; estudios apuntan a que también pueden ser encontradas en proceso tumorales tanto en el desarrollo como en la protección contra tumores.

Células fetales en la madre, ¿buenas o malas?

Con respecto a investigaciones realizadas, el aporte biológico de las células fetales en la vida de la mujer se ha cuestionado, aun así, se determinó que dichas células pueden tener apoyo reparador ante lesiones.

Como se mencionaba al principio, durante el embarazo y después de este el microquimerismo fetal se conserva y se asocia directamente con la reparación de tejidos, ante procesos lesivos e inflamatorios; la cicatrización consta de tres fases: proceso inflamatorio, producción de células y remodelación del tejido, y es promovida por la médula ósea a través de la diferenciación de sus células madre, en todo caso, las células madre-fetales dentro de la médula son capaces de replicar esta ayuda y actuar como reparadores, tal cual lo hacen las citocinas (reguladores celulares) y los factores de crecimiento (reparadores).

Relación de las células fetales con procesos cancerosos, autoinmunes y trasplantes 

Al mismo tiempo que el microquimerismo se asocia con la reparación de tejidos, se ha demostrado el hallazgo de células fetales el órgano afectado por un proceso canceroso; las células del feto posiblemente cuentan también con un efecto protector sobre el cáncer, ya que en las mujeres embarazadas con diagnósticos de cáncer han manifestado mayor resistencia ante el desarrollo de tumores por lo que se les concierne cierta protección debido al microquimerismo.

En los casos de autoinmunidad se sigue tratando de comprender la relación que tiene una enfermedad autoinmune con las células fetales pues puede existir predilección con respecto al desarrollo de estas enfermedades durante el embarazo o después del parto, además de que se han aislado dichas células en el tejido dañado. A pesar de todo esto aún no hay evidencia concluyente que confirme una conexión verdadera.

Hablando sobre los trasplantes, en dado caso que la madre llegue a donar alguno de sus órganos, habrá mezcla de células fetales en el órgano trasplantado, y que son capaces de llevar al rechazo en otro cuerpo. El riesgo al rechazo aumenta mucho más si la mujer ha tenido embarazos múltiples durante su vida.

Comprensión a largo plazo

Claramente falta mucho por descubrir y comprender acerca del microquimerismo fetal y los efectos tanto terapéuticos como dañinos tras la implantación de células fetales en los tejidos y médula ósea, por lo que será necesario indagar más e identificar de qué manera afecta a la mujer embarazada desde el nacimiento de su bebé en adelante.

Para Grupo PACS y Teleradiología resulta interesante y primordial la comprensión e investigación en materia médica de todo acontecimiento relacionado con factores que puedan beneficiar o perjudicar la vida de las personas; las mujeres embarazadas en cuestión representan un importante grupo de la población por el complejo proceso de desarrollo fetal y necesidad de los cuidados de la madre, por lo que es imprescindible dar a conocer los hallazgos más importantes para mantener informado al público.

Escrito por Ulises Bacilio

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