Tomografía computada de tórax de baja dosis en el diagnóstico de COVID-19

tomografía computada

Dra. Ana Luisa Mendizábal Méndez.

Si bien hasta el momento las guías de imagen para el diagnóstico de COVID-19 emitidas por las sociedades de radiología alrededor del mundo establecen que la tomografía computada de tórax no es el método diagnóstico inicial recomendado, sí concuerdan en la utilidad de esta modalidad de imagen, especialmente en los casos que resultan negativos a la prueba de laboratorio.

Se sabe que los hallazgos en tomografía computada pueden aparecer incluso antes de que la prueba de laboratorio de reacción en cadena de la transcriptasa reversa (RT-PCR) sea positiva; sin embargo, la tomografía computada puede presentar un aspecto normal en los primeros dos días de la infección, lo cual limita su utilidad como método de tamizaje.

Existe gran variabilidad en los resultados de los estudios relacionados con la capacidad diagnóstica de la tomografía computada de tórax en COVID-19, de acuerdo a la Sociedad Radiológica de Norte América la sensibilidad varía de 60% a 98%, la especificidad de 25% a 53%, el valor predictivo positivo de 92% y valor predictivo negativo de 42%, este último en especial se considera una limitación para su uso como prueba de tamizaje.

Una de las principales preocupaciones cuando se emplea la tomografía computada es la exposición del paciente a la radiación ionizante con el riesgo relativo para el desarrollo de cáncer que ya se conoce. Especialmente cuando se toma la postura de que la cantidad de radiación ideal es la que no se recibe.


Aun así, no debe hacerse de lado su potencial utilidad en el manejo de esta emergencia sanitaria, especialmente si consideramos la relevancia de los avances en la tecnología de fabricación de los equipos y el progreso en el desarrollo de protocolos de baja dosis, especialmente en el tórax, ya que estos últimos se han implementado y mejorado a lo largo del tiempo con el fin de emplear la tomografía computada de tórax como método de tamizaje en cáncer pulmonar, lo cual se ha hecho desde finales de los años 90.

En la actualidad, la dosis estimada promedio de radiación en una tomografía computada de baja dosis (LDCT) es de 1.6 a 2.4 mSv, mientras que la dosis de una tomografía computada de tórax con técnica “estándar” es de aproximadamente 7 mSv.

Es importante conocer los parámetros que deben modificarse en el equipo de tomografía computada para obtener un estudio de baja dosis, especialmente porque en el escenario que se presenta actualmente en México, la mayoría de los casos ocurre en un sector de la población joven, con edad de 30 a 34 años.

En la revista European Radiology se publicó recientemente un protocolo con el que incluso se redujo la dosis estimada de radiación a 0.203 mSv, empleando un equipo de doble fuente, sin sacrificar significativamente los índices señal-ruido y contraste-ruido.

Para conocer otros protocolos de tomografía computada de tórax de baja dosis en diferentes equipos, recomendamos consultar la guía publicada por la Asociación Americana de Físicos Médicos (AAPM), disponible en el siguiente enlace.

Ana Mendizabal:

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