aspirin on covid

Después de sufrir por la contundente aparición de la COVID-19 y tras haber cumplido más de 1 año de confinamiento por cuestiones sanitarias, por fin se están logrando avances con respecto al estudio de medicamentos como métodos terapéuticos contra el coronavirus, este es el caso de la aspirina y muchos otros fármacos que han sorprendido por sus resultados aceptables e inesperados.

A su vez, hay que hacer mención sobre las vacunas avaladas para la prevención de COVID-19, si bien aún falta mucho tiempo para ver el final de esta enfermedad, mientras sigan implementándose las medidas de protección, no perjudicaremos nuestra salud y la de nuestros seres queridos.

¿Qué brinda la aspirina que no lo hagan otros fármacos?

La aspirina, también conocida como el ácido acetilsalicílico, es parte de la familia de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) siendo de los salicilatos más utilizados principalmente para el tratamiento del dolor de cabeza, dolores musculares, resfriados y para el control de la fiebre.

Adentrándonos aún más en las funciones de este fármaco, se receta en pacientes que cursan con enfermedades cardiovasculares debido a su función como antiplaquetario, puesto que es capaz de evitar la formación de coágulos o trombos en los vasos sanguíneos con el fin de mantener una circulación correcta al corazón, pulmones y cerebro.

Tras infectarse de SARS-CoV-2, los pacientes con factores de riesgo que agraven la infección forman parte de la población con potencial necesidad de ingresar a la unidad de cuidados intensivos (UCI); según lo establecido por medio de los hallazgos de pacientes en UCI, uno de los problemas presentados cuando se hospitalizan a estos pacientes infectados es la coagulación excesiva.

Por la misma razón, la aspirina, utilizada para prevenir accidentes cerebrovasculares y cardíacos, se consideró como pilar para controlar este problema de la circulación sanguínea en pacientes con COVID-19.

Sin embargo, la sorpresa fue que en diversos estudios se comprobó que la aspirina ayudó a combatir la infección de distintas formas, su uso se asocia con un menor requerimiento de la ventilación mecánica, ingreso a la unidad de cuidados intensivos y por ende, mortalidad.

Del mismo modo, hay que considerar los riesgos presentes tras la administración excesivo de la aspirina, ya que puede perjudicar al organismo y provocar hemorragias; para que el tratamiento funcione adecuadamente debe administrarse antes o durante el ingreso del paciente al hospital.

Eficacia de la aspirina contra COVID-19

Los estudios publicados en Anesthesia & Analgesia incluyeron a cuatrocientos doce pacientes infectados por COVID-10 con edades comprendidas de entre 41-66 años, de distinta talla, peso, género, raza y con comorbilidades comunes como la hipertensión, diabetes mellitus, enfermedad renal y enfermedad hepática, donde el 76% de los sujetos recibió la aspirina y el 24% restante no la re recibió.

Parte de los análisis obtenidos indicaron una tasa menor en cuanto al soporte por medio de la ventilación mecánica y reducción en la admisión a UCI en aquellos sujetos que estuvieron recibiendo tratamiento con aspirina.

En adición a esto, otros puntos a resaltar son la disminución en la mortalidad hospitalaria tras la administración de aspirina y la presentación reducida de sangrado y trombosis en la población estudiada.

Con énfasis en evitar la asistencia de ventilación mecánica en la medida de lo posible debido a los riesgos de infecciones hospitalarias y dependencia, estos resultados son totalmente significativos para el manejo hospitalario de la COVID-19.

En un estudio similar publicado por FEBS Press participaron más de 10 mil sujetos con enfermedades cardiovasculares y que han usado la aspirina como método terapéutico así como sujetos sin comorbilidades y solamente infectados por COVID-19.

En dicho artículo se menciona cómo los pacientes con comorbilidades cardiovasculares que mantuvieron tratamiento bajo la aspirina tienen menor riesgo a infectarse por SARS-CoV-2, reducción notable en el tiempo de la enfermedad, mayor supervivencia hospitalaria y menores casos de ingreso a UCI. 

Actualmente existe una propuesta para que el ácido acetilsalicílico sea utilizado para prevención primaria a dosis bajas y como medicamento antitrombótico en casos de infección por coronavirus.

El mayor punto positivo acerca del uso de este fármaco es su costo de fabricación y de venta pues no es elevado a comparación de otros medicamentos y además es de libre venta, por lo que no se necesita una receta para adquirirlo.

Otros hechos asociados con la aspirina y el control contra coronavirus

Está comprobado que la aspirina también beneficia mitigando la presentación de hipercoagulabilidad (formación excesiva de coágulos de sangre) y microtrombosis pulmonar asociada a COVID-19, puesto que potencia la mejoría de lesiones pulmonares cuando se presentan agregados plaquetarios en los pulmones, disminuyendo a su vez la inflamación y restaurando la pared pulmonar afectada.

Se plantea la posibilidad de que la aspirina beneficia al tratamiento contra COVID-19 por medio de la reducción en los niveles de la interleucina 6 (IL-6), proteína C reactiva (PCR) y del factor estimulante de colonias de granulocitos y macrófagos (GM-CSF) en el organismo dado que se encuentran elevados tras la infección por coronavirus.

Estos compuestos pertenecientes a nuestras defensas pueden conducir a una sobreproducción de la inmunidad y generar la «tormenta de citocinas» que hace alusión a una reacción descontrolada del organismo frente a un microorganismo desconocido, en este caso el sistema inmunológico se desestabiliza frente a la COVID-19 causando una producción excesiva de citocinas lo suficientemente perjudicial para salud, mismos efectos que la aspirina controla cuando la administración se da en los primeros días de infección.

A pesar de generar un punto de inflexión muy llamativo para el control del SARS-CoV-2, debe seguir estudiándose el efecto de la aspirina ante una amplia gama de edades, comorbilidades e índices de masa corporal (IMC) con el fin de asegurar un total beneficio y seguridad para la población en general.

Restricciones y efectos adversos del uso de la aspirina

Con el fin de concientizar sobre el uso del ácido acetilsalicílico, es importante mencionar que al automedicarse debe controlarse su administración debido al alto riesgo de toxicidad. Los rangos permitidos no deben superar tratamientos de más de 14 días por los efectos adversos que atentan a la salud del que lo ingiere.

Su uso está contraindicado durante el tercer trimestre del embarazo por el riesgo de sangrado, personas alérgicas a los AINE, ante molestias gástricas y enfermedades gastrointestinales, insuficiencia renal y cardiaca, trastornos de la coagulación y asma.

Los AINE en general interaccionan con los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) incrementando su disponibilidad en el organismo, generando arritmias y elevando los niveles del potasio (hiperpotasemia). Debe evitarse la coadministración con warfarina por el gran riesgo de sangrado al igual que necesita evitarse en pacientes que consumen agentes hipoglucémicos, metotrexato o litio por su alto riesgo de toxicidad.

Los efectos secundarios tras una administración prolongada son: sangrados, insuficiencia hepática, dificultad respiratoria, pérdida de la audición, urticaria, y entre los más graves están los problemas a nivel renal como la insuficiencia, hematuria (orina con sangre), retención de sal y agua, excreción de orina insuficiente, entre muchos otros efectos perjudiciales.

En el caso de personas hospitalizadas la medicación siempre será controlada y no superará los rangos permitidos; en los análisis realizados contra COVID-19 la aspirina fue usada durante 3-12 días a dosis medias de 81 mg, por lo que no hubo casos de sobredosis o mal manejo del fármaco.

¿La aspirina debe ser usada tras vacunarse contra la COVID-19?

Como mencionamos en “Actualización: vacunas disponibles y en estudio para la prevención de COVID-19”, la vacuna AZD1222 de AstraZeneca causó tendencia por los casos de trombosis presentados tras su administración, por la misma razón surgió la posibilidad de usar la aspirina como un método para controlar el posible efecto trombótico tras vacunarse.

La respuesta es no, los hematólogos expertos en el tema no recomiendan consumir el fármaco antes o después de la vacunación porque no prevendrá la aparición de la trombosis (que de hecho es muy rara) y su consumo solo provocará un mayor riesgo de sangrado.

Para Grupo PACS y Teleradiología de México es primordial mantener informados a los lectores y sociedad en general acerca de los avances más pertinentes sobre tratamientos contra el coronavirus y desmintiendo suposiciones por el bien de la salud de las personas y del servicio médico, no está de más indicar que mientras haya medicamentos bajo investigación hay que mantener los métodos preventivos, distanciamiento social y esperar nuestro respectivo turno para la aplicación de alguna de las vacunas contra COVID-19.

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