Inteligencia Artificial como apoyo en la detección de ICTUS

Un ICTUS es el nombre médico de un accidente cerebrovascular (ACV). En el lenguaje cotidiano, esta afección se conoce como derrame cerebral. 

La oportuna detección y el rápido tratamiento constituyen  factores  indispensables para disminuir el daño en el cerebro causado por  la falta de irrigación sanguínea. Aquí cada minuto cuenta.

¿Qué es un accidente cerebrovascular (ICTUS) y cuáles son los síntomas?

Esta dolencia se presenta cuando el suministro de sangre se interrumpe de manera repentina a causa de un trombo o coágulo;  o, cuando un vaso sanguíneo se rompe, generando una hemorragia, y, con ello llenando los espacios de las células cerebrales.

Al estar inundadas las células, dejan de recibir oxígeno y nutrientes vitales lo que desencadena varios síntomas de alarma.

De acuerdo con lo mencionado anteriormente, un accidente cerebrovascular se puede clasificar en dos tipos:

  1. Isquémico: cuando se presenta el bloqueo por trombo del flujo sanguíneo.
  2. Hemorrágico: cuando  se da una hemorragia dentro y alrededor del cerebro.

Entre los síntomas que se deben tener en cuenta están:

  • Entumecimiento o debilidad repentina de un lado del cuerpo
  • Confusión, dificultad para hablar o para comprender lo que le dicen
  • Impedimento para ver con uno o con ambos ojos
  • Problemas para caminar, mareo, pérdida del equilibrio o de la coordinación
  • Severo y repentino dolor de cabeza sin causa conocida

¿Cuáles son los métodos para diagnosticar un ICTUS?

Como toda emergencia médica, se requieren de múltiples pruebas para determinar si en efecto se ha presentado un accidente cerebrovascular, qué tipo de accidente se ha dado y en lo posible identificar qué lo ocasionó. Con la información obtenida se podrá planificar un tratamiento.
A continuación se mencionan las medidas tomadas para llegar a un diagnóstico:

  • Examen físico y neurológico: Se pregunta al paciente o a un familiar sobre los síntomas. Se toma la presión arterial, se controla el estado de alerta y se verifica el entumecimiento o debilidad de las extremidades así como la capacidad para hablar, ver o caminar. Existen cuestionarios para evaluar a detalle cada aspecto afectado. 

Cada pregunta cuenta con un puntaje y el resultado final permitirá obtener un pre-diagnóstico del estado del paciente.

  • Imágenes radiológicas: En el hospital, se le realizan algunas pruebas para ver cuánto daño hay y en dónde ocurrió el evento. 
    En primer lugar, una tomografía computarizada (CT) facilita obtener imágenes del sangrado en el cerebro, la zona afectada e incluso encontrar otros problemas que causen síntomas de alarma.
    Una resonancia magnética (RM) mostrará los cambios cerebrales como consecuencia del accidente. También facilita descartar la presencia de posibles tumores que ocasionan síntomas semejantes.
    Una angiografía por tomografía computada o por resonancia magnética presenta una imagen de los vasos sanguíneos y del flujo de sangre. Se utiliza un medio de contraste para resaltar las venas.
    Un ultrasonido de carótidas cuyos resultados muestran si hay la presencia de placa que esté bloqueando el flujo sanguíneo al cerebro.

    Otros estudios recomendados son: Ultrasonido doppler transcraneal, Electroencefalograma, Electrocardiograma.

De acuerdo con lo anterior, son varios los estudios a los que se debe someter a un paciente para tratar de determinar su estado. Infortunadamente, la afectación en el  cerebro es una carrera contrarreloj.

En esta situación por cada minuto transcurrido se pierde un número considerable de neuronas y por ende se afectan varias facultades. 

En promedio, el tiempo ideal para recibir atención médica y recuperar el tejido afectado es de 4 a 6 horas. Si el paciente recibe tratamiento en menos tiempo que el mencionado, las probabilidades de no sufrir efectos adversos son bastante altas.

Por lo tanto, hacer uso de herramientas de diagnóstico basadas en Inteligencia Artificial, constituye una victoria en la atención al paciente.

Algunas de las ventajas de contar con un sistema de diagnóstico automatizado son:

  • Velocidad. Al tomar las imágenes del PACS, el software hace un diagnóstico en 30 segundos. 
  • Precisión. Localiza trombos diminutos, que no son fácilmente perceptibles a la vista humana.
  • Mapeo de resultados. Mediante un mapa de calor a través de la valoración de la escala ASPECTS, es posible la localización de las áreas afectadas se presentarán en diferentes colores. Si presenta un tono rojo claro, es una lesión antigua. Si es un tono rojo brillante es la presencia del infarto agudo. 
  • Ofrece: Evaluar el volumen del infarto. Detectar y medir la obstrucción de vasos grandes y el sangrado. Realizar cálculos automáticos de puntuación, penumbra y relación de desajuste.  
  • La detección de la obstrucción se puede llevar a cabo en tomografías simples. Es decir, que ya no es necesario administrar contraste para realizar el estudio. Lo que ahorra tiempo al no tener que hacer más imágenes requeridas. O incluso no es necesario trasladar al paciente a otros centros de atención.
  • A medida que se van agregando casos, el software concentra la información para mejorar la precisión del diagnóstico.
  • Se cuenta con un sistema de envío de alertas por correo electrónico y mensajes de texto para enviar las imágenes clave del mapa de resultados.
  • Las aplicaciones móviles facilitan el acceso rápido y remoto a los resultados claves arrojados por el asistente virtual. Promoviendo la atención oportuna al paciente e impactando positivamente en su salud.

En la siguiente imagen se puede apreciar el mapa de una lesión:

¿Cuál es el tratamiento una vez identificado el accidente cerebrovascular?

El tratamiento para este tipo de afectaciones, se divide en tres etapas:

  1. Prevención
  2. Terapia inmediata al accidente
  3. Rehabilitación posterior al accidente

En el caso de la prevención, el tratamiento consiste en el seguimiento y control de factores subyacentes como lo son la hipertensión, la diabetes y la fibrilación auricular.

Con la terapia inmediata, se  intenta detener el accidente en el momento en el que está ocurriendo. En el caso de un ICTUS isquémico, se suministran distintos medicamentos con el objetivo de disolver o retirar el coágulo de sangre. En el caso de un evento hemorrágico, el objetivo es detener el sangrado y constituye un procedimiento arriesgado.

Aunque el accidente se produce en el cerebro, las consecuencias se presentan en todo el cuerpo. Con la rehabilitación posterior, se procura que el paciente supere las discapacidades o trastornos que resultan del daño cerebral. En cuanto a medicamentos, el paciente deberá tomar antitrombóticos (agentes antiplaquetarios y anticoagulantes) para disolver los coágulos que se presenten a futuro.

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Artículo escrito por Diana Marmolejo.

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